25S y el poder de la desobediencia civil pacífica

25S y el poder de la desobediencia civil pacíficaUna crónica de la resistencia frente al Congreso en Neptuno

Miércoles 26 de septiembre de 2012

Ésta es una crónica de una de las múltiples historias que se vivieron el pasado 25S en la plaza Neptuno, en concreto en una de las primeras líneas frente a las vallas del Congreso desde las 18h hasta casi las 22h. Al contrario de las crónicas que están contando muchos de los medios de comunicación, ésta habla de cómo una multitud resistió y se cuidó colectivamente durante horas frente a las unidades de antidisturbios que «protegían» el Congreso mediante actuaciones brutales y desproporcionadas.

Todo empieza poco antes de las 18h, cuando un gran grupo de gente, agrupando a personas que veníamos de diferentes ciudades avanzamos hacia la plaza Neptuno, llegando hasta justo detrás de las vallas que impedían el acceso a la calle del Congreso. La policía se sitúa detrás de las vallas, con policías a caballo en primera linea en actitud intimidante. Actitud festiva y muchísima energía. Carteles, frisbees, gritos, risas. La protesta transcurre normalmente hasta poco antes de las 19h. La secuencia que podemos ver desde donde estamos es la siguiente. Poco a poco, vienen más policías a primera línea y se ponen los cascos. Un chico joven lanza una botella pequeña de cerveza al otro lado de la valla para ser inmediatamente abroncado por los manifestantes que estaban alrededor. La situación es de calma hasta que se empiezan a acercar más policías al lado derecho de la valla. Vemos que, tal vez como reacción, tal vez como provocación, hay gente que empieza a mover y levantar la primera linea de vallas. No sabemos si son manifestantes, infiltrados, o las dos cosas. La policía sale, da porrazos y empieza a cargar.

Tras un primer amago de avalancha, la gente se retrocede con más orden. La policía sigue pegando y cargando. Empezamos a gritar «al suelo, al suelo», «todos sentados». Y sentándonos conseguimos detener la carga. Aún así, la policía ha ganado terreno y ha ocupado una línea de unos 25 metros desde las vallas, dividiendo a la primera línea de manifestantes en dos. Nosotros estamos en el lado izquierdo, donde la gente sigue sentada. Una nueva carga poco tiempo después, sin que haya ninguna provocación. Pero la gente ya sabe que sentándose está segura, y la carga se detiene.

En media hora hemos aprendido una lección valiosísisma. Si nos sentamos todos, si la gente no corre, si aguantamos, la policía no puede cargar. Si no tenemos miedo estamos seguras. Si no nos levantamos las personas de atrás pueden ver lo que pasa y no se ponen nerviosas. Somos muchas y no tenemos miedo. Tenemos el poder. Formamos un núcleo de unas 200-300 personas sentadas en primera linea del lado izquierdo. Ya no nos echan. Esto también ha permitido que un grupo de gente con cámaras (periodistas o no) se sintiera seguro dentro de nuestro grupo, lo que ha permitido que estuviéramos protegidas de ataques gratuitos por parte de la policía. Hemos conseguido que la acción fuera lo que queríamos. Esto no es una manifestación más, es una acción de desobediencia civil rodeando el congreso, y se nota en la actitud de la gente. No nos van a echar. El congreso está ahí enfrente pero nos sentimos como si ya lo hubiéramos ocupado.

Por desgracia, en el lado derecho de la valla las cosas no van también. La gente sigue de pie, y en un momento dado empieza a haber provocaciones. Vemos como se lanzan algunos objetos y la policía carga por ese lado de forma desproporcionada. Vemos a policías correr con bocachas, cargando y disparando pelotas de goma contra la multitud que empieza a correr. Algo va mal, la policía empieza a tener espacio para correr, cargar y disparar. Se empiezan a confiar y las cargas cada vez son más salvajes. Hay gente que intenta defenderse como puede, tiran botellas, corren, se retiran, vuelven… pero esto no parece disuadir a la policía sino que aprovechan esto para ir ganando cada vez más terreno. Disparan y cargan aprovechando los grandes espacios libres que dejan las avalanchas de gente que provocan las cargas.

En nuestro lado, seguimos resistiendo en el suelo. La consigna es que si nos sentamos estamos a salvo. La policía no puede cargar si estamos en el suelo. Como mucho puede pegar a la primera línea, pero no tenemos miedo porque sabemos que nos estamos cuidando los unos a los otros. Las cargas nos rodean casi totalmente, pero hemos formado una zona segura, y seguimos aguantando en primera línea frente a las vallas. Aguantamos así durante bastante rato. Pero la policía ya ha conseguido lo que quería. Una parte de la gente ha entrado a su juego lanzando piedras, huyendo y volviendo de nuevo. La estupidez estratégica de alguna de la gente que queda llega hasta el nivel de resguardarse detrás de la gente sentada después de lanzar objetos a la policía. Cada vez hay más policía a nuestro alrededor y empezamos a ser menos. Amagos de carga. E incluso personas provocando a la policía en frente de nuestro grupo. Son casi las 22h, y nos damos cuenta de que ya no tiene sentido quedarse allí. La policía empieza a presionar desde las vallas, y nos levantamos y vamos retrocediendo ordenadamente.

Todo ha acabado, pero hemos cumplido nuestro objetivo. Hemos resistido frente al congreso de forma pacífica durante todo el tiempo. Hemos parado todas las cargas y las provocaciones de la policía permaneciendo sentados. Hemos creado una zona segura en la que todo el mundo podía estar sin exponerse a la violencia indiscriminada que ha dominado durante las últimas horas de la protesta. Desgraciadamente, la policía ha roto el cerco desde el otro lado, consiguiendo rodearnos en los últimos momentos. Pero sobre todo, hemos descubierto que juntos no tenemos miedo.

Fuente: http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article5204

 

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